rpuerto.com

11987654321

Hundra

Mi primer juego publicado. Todavía recuerdo el día en que Raúl y yo preparábamos un sobre con una copia en cinta del juego prácticamente terminado y un mapa con indicaciones para completarlo, dibujado a mano por duplicado y del cual aún guardo una copia. Y recuerdo cómo lo mandamos a Dinamic soñando que nos contestaran y poder dedicarnos a hacer videojuegos profesionalmente. Y cómo al día siguiente, cuando llegaba a casa de Raúl como de costumbre, le encontré hablando por teléfono en el recibidor, totalmente nervioso, y diciéndome con gestos: "¡Es Víctor Ruiz! ¡Y dice que quieren publicar nuestro juego!". Una sensación indescriptible.

Hundra es un juego de plataformas en el que el personaje principal es una guerrera vikinga armada con hachas. En el juego debías recorrer un mapa que se extendía desde el barco vikingo varado en el mar hasta las interioridades de un castillo y sus alrededores con el fin de rescatar al padre preso, evitando las trampas y los enemigos que revoloteaban por todas partes.

Técnicamente el juego no era ninguna maravilla, pero llamó la atención por su conjunto, los cuidados gráficos y la suavidad de movimiento, que en aquel entonces era muy difícil de conseguir. Yo estaba obsesionado con sincronizar la animación con el barrido de pantalla, ya que había leído un libro titulado Lenguaje Máquina Avanzado para ZX Spectrum, de David Webb, que me marcó profundamente, así que el juego funcionaba a una velocidad constante de 25 imágenes por segundo a cambio de presentar en pantalla únicamente dos o tres pequeños sprites además del personaje principal.

El juego, en su versión para ZX Spectrum y sus conversiones para Amstrad CPC y MSX, con ciertos retoques para aprovechar en lo posible las peculiaridades de las distintas plataformas, tuvo bastante éxito. Y recuerdo los libros técnicos de Amstrad, en inglés, un idioma totalmente extraño, y a Víctor animándome a leerlos insistiendo en que era algo sencillo a lo que únicamente había que ponerse.

Copyright © 2006-2007 Ricardo Puerto.
Hecho a mano, como nuestras abuelas hacían los buñuelos.