Todo como la seda, excepto Apache. Mis sitios web locales han dejado de funcionar. Afortunadamente, aquí se explica la causa.
El martes pasado fui al cine a ver El Ultimátum de Bourne, y durante la proyección los altavoces laterales empezaron a fallar constantemente, hasta el punto de que casi durante media película solamente se escucharon los altavoces delanteros. Es una sensación realmente molesta, como cuando tienes los oídos taponados y oyes a ratos bien, a ratos mal.
Desgraciadamente estaba en pleno centro de la sala, y por no molestar a un montón de personas decidí esperar a que finalizara la proyección para presentar una reclamación. A la salida encontré de casualidad a una chica sin uniformar con la que pude hablar (estaba realmente enfadado, porque precisamente esta película es pura acción y la banda sonora de mi compositor favorito se hace notar sobremanera, y además, unas semanas antes, tampoco vi Shrek Tercero en condiciones). Finalmente conseguí unas invitaciones para ver la película de nuevo, aunque eso no es lo realmente importante.
Lo realmente importante es el hecho de que cada vez merece menos la pena ir al cine a ver una película, ya que aparte de que en la sala te puedes encontrar a individuos sin ningún tipo de educación o consideración hacia los demás, o a personas que te molestan involuntariamente (el señor sentado a mi izquierda tenía un grave problema de halitosis), ahora hay que añadir el inconveniente de que la película no se proyecta en condiciones. Todo esto, sin entrar a discutir el tema de las palomitas, representa un grave problema que se agrava aún más si tenemos en cuenta la creciente calidad de imagen y sonido de los sistemas de cine domésticos.
En fin, me da pena decirlo, pero desde mi punto de vista las salas de cine están condenadas a desaparecer.
Afortunadamente esto es sólo ficción publicitaria (o al menos eso quiero creer): Mujer taladrando la pared para colgar un cuadro.
Hace unos días mi router Speedtouch 510 empezó a dar problemas intermitentes, tal vez ocasionados por los cortes de luz frecuentes a los que lo estaba sometiendo debido a mis reformas caseras. Hasta que murió del todo (cuando por fin sincronizaba y las tres luces se volvían verdes, se apagaba y encendía de nuevo, continuamente).
Ni siquiera una actualización del firmware o las palmaditas de rigor (y después casi puñetazos) por los cuatros costados lograron ponerlo a funcionar, así que decidí comprar uno nuevo, esta vez un "router Wi-Fi ADSL todo en uno" para quitarme de paso el punto de acceso inalámbrico 3Com y reducir así el calor de los dos transformadores dentro del cajón donde los tenía (y no, el calor no fue la causa de la muerte del router).
Encontré un módem router inalámbrico Belkin G+ MIMO en un Media Markt y me vine con él. Las instrucciones de instalación muy sencillas, y en cinco minutos funcionando, pero surgieron un par de problemillas... No podía acceder a determinadas páginas (a algunas sí, a algunas no, sin relación entre ellas ni lógica aparente), y tampoco podía acceder al router en determinadas ocasiones desde ningún ordenador.
Indagando descubrí que se trataba de un problema del firmware del router y procedí a actualizarlo con una versión medio beta que corregía los accesos a determinadas páginas, por cierto bastante peor pese a tener un número de versión superior. Aunque en fin, el problema de acceso al router siguió sin corregirse.
Así que antes de que finalizara el plazo de devolución me deshice de la patata caliente y compré un módem router inalámbrico Linksys WAG200G que va como la seda. Un pelín más rudo de configurar (una cosa buena del Belkin es que sólo debes decirle país y proveedor a través de un asistente) pero al fin y al cabo, en diez minutos estaba funcionando y ahí está, como un jabato, inadvertida e ininterrumpidamente desde el primer momento, metidito en el cajón y sin apenas desprender calor.
"Más vale dormir con un caníbal sobrio que con un cristiano borracho."
— de la novela Moby Dick (Herman Melville)
























